sábado, 5 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
Que harias si este fuera tu ultimo dia en la tierra?
Yo creo que dios nos da todo lo que necesitamos para vivir
yo creo que el infierno es horrible, y que el cielo es maravilloso
y es el mejor descanso de una vida de lucha y pelea continua para vencer a satanas
pero creo que el mejor lugar para vivir es la tirra
¿porque te preguntaras?
porque si, porque es como el hogar que un padre le entrega a un hijo, no se quejaria seria feliz ahi en su hogar dios nos regala este lugar para amarlo para verlo valorarlo para cuidarlo para valorarlo desde el animal mas pequeño hasta la peor tormenta o el dia mas caluroso
dios nos lo regala
para cada uno de nosotros.
dios esta aca con vos en cada momento nunca te olvides que dios te ama.
Yo Soy por siempre tuyo Señor
Quisiera que escucharan esta cancion y lean la letra
y levanten sus manos y alaben a dios
al rey
al señor porque el los ama ama a cada uno de ustedes
esto que escribio una persona como vos y como yo
alguien que en algun momento se equivoco se enojo
maldijo
y dijo cosas malas y tuvo malos pensamientos
hoy esta escribiendo y cantando sobre el señor
porque el lo ama
y dios lo ama
y que te hace creer que dios no te ama a vos?
Si mi corazón se siente abrumado y no puedo escuchar tu voz
Me aferro a lo que es verdadero, aunque no puedo ver
Si las tormentas de la vida que viene, y la carretera se empinadas
Voy a levantar estas manos en la fe, yo creo
Pre-Coro
Me recuerdo de todo lo que has hecho
Y la vida que tengo a causa de su hijo
Coro
El amor vino abajo y me rescató
El amor vino abajo y me puso en libertad
Yo soy tuyo
Yo soy siempre tuyo
De alta montaña o valle bajo
Yo canto a cabo y recordar a mi alma
Yo soy tuyo
Yo soy siempre tuyo
El versículo 2
Cuando mi corazón está lleno de esperanza, y todas las promesas viene a mi manera
Cuando me siento las manos de la gracia, repose sobre mí
Mantenerse desesperado por ti Dios, permanecer humildes a tus pies
Voy a levantar estas manos y la alabanza, me va a creer
Coro
Yo soy tuyo
Yo soy tuyo
Para todos mis días de Jesús, yo soy tuyo
Yo soy tuyo
Yo soy tuyo
Todos mis días de Jesús, yo soy tuyo
Yo soy tuyo
Yo soy tuyo
Todos mis días de Jesús, yo soy tuyo
Yo soy tuyo, soy tuyo para siempre
Yo soy tuyo, soy tuyo para siempre
Yo soy tuyo, soy tuyo por siempre Señor
Yo soy tuyo, soy tuyo para siempre
Yo soy tuyo, soy tuyo para siempre
Yo soy tuyo, soy tuyo por siempre Señor
La vuelta Del mesias!
- "Por lo cual os decimos esto en Palabra del Señor: que nosotros que vivimos, los que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:14-17)
Aqui esta mas que claro, que el señor esta por volver, y quienes con dios estan salvos estaran
nos muestra las tres venidas del señor y se puede dar por entendido que el señor
ya cumplio con 2 de ellas
y la tercera
Esta mas cerca de lo que creas!
Confia en dios
Confia en dios
ten fe!
entregate
y preguntate todos los dias
¿Cuanto amas a tu señor tu dios?
¿esta primero que todo en tu vida?
Si asi no es... Todavia hay tiempo!
DIOS TE AMA NO LO OLVIDES!
¿Lo dejarías todo por seguir a Jesús?
Mateo 4:18-22
“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.”
Lucas 5:27-28
“Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.”
Cuando Jesús llamó a sus discípulos para que se unieran a su ministerio, ellos inmediatamente lo dejaron todo y le siguieron. En el primer pasaje, Mateo nos cuenta que Simón Pedro y su hermano Andrés, que eran pescadores, “dejando al instante las redes, le siguieron.” De igual manera Juan y Jacobo, hijos de Zebedeo, “dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.” Después, Lucas nos habla de un cobrador de impuestos llamado Leví, al cual Jesús simplemente le dijo: “Sígueme.” Y este hombre, “dejándolo todo, se levantó y le siguió.” Cuando ellos escucharon la invitación del Maestro, debieron haber sentido algo muy fuerte en sus corazones que los movió a dejar todo lo que tenían y seguir a aquel hombre que no les ofrecía beneficios económicos, ni comodidades, ni bienes materiales, sino solamente sacrificios y dedicación a su causa. ¡Qué impactante debió haber sido la voz del Señor! Sin duda una mezcla divina de una autoridad irresistible y un amor verdaderamente imposible de describir.
Ellos no solamente debían tomar la decisión de dejar los bienes materiales, sus medios de sustento, sus trabajos y hasta sus familias por seguir a Jesús, sino que también debían considerar los peligros a los que se expondrían por su causa. Recientemente habían conocido la suerte que corrió Juan el Bautista, quien había sido encarcelado (Marcos 1:14), para posteriormente morir decapitado en mano de sus captores. Así es que bien sabían ellos que estaban arriesgando sus vidas al responder el divino llamado. Y aun así, ellos decidieron seguir al Señor. Ciertamente Jesús no les brindó un jardín de rosas, pero les ofreció algo mucho más profundo y trascendental: su paz inefable y la seguridad de su protección, su ayuda, su consuelo y su provisión en los momentos difíciles que encontrarían en sus vidas. Así dijo Jesús a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33).
Más adelante la Biblia nos cuenta que un joven rico se acercó a Jesús, interesado en saber qué debía hacer para heredar la vida eterna, pero después de conversar con el Señor salió triste y decepcionado. (Marcos 10:17-22). Al ver esto, los discípulos se asombraron y se preguntaban: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Entonces Jesús les dijo: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.” Entonces Pedro le dijo: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.” Al escuchar esto, el Señor declaró una preciosa promesa para aquellos discípulos, la cual ha permanecido vigente a través de los siglos hasta nuestros tiempos, para todos aquellos, que habiendo escuchado su llamado han tomado la decisión de dejarlo todo para seguirlo: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” (Marcos 10:29-30).
¿Puedes escuchar la voz de Jesús invitándote a dejarlo todo y seguirlo? Lee de nuevo esta promesa del Señor y reflexiona en ella. Ahora, ¿sientes en tu corazón el deseo de seguir al Maestro y servirle por el resto de tu vida? ¿Lo dejarías todo por seguir a Jesús?
“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.”
Lucas 5:27-28
“Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.”
Cuando Jesús llamó a sus discípulos para que se unieran a su ministerio, ellos inmediatamente lo dejaron todo y le siguieron. En el primer pasaje, Mateo nos cuenta que Simón Pedro y su hermano Andrés, que eran pescadores, “dejando al instante las redes, le siguieron.” De igual manera Juan y Jacobo, hijos de Zebedeo, “dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.” Después, Lucas nos habla de un cobrador de impuestos llamado Leví, al cual Jesús simplemente le dijo: “Sígueme.” Y este hombre, “dejándolo todo, se levantó y le siguió.” Cuando ellos escucharon la invitación del Maestro, debieron haber sentido algo muy fuerte en sus corazones que los movió a dejar todo lo que tenían y seguir a aquel hombre que no les ofrecía beneficios económicos, ni comodidades, ni bienes materiales, sino solamente sacrificios y dedicación a su causa. ¡Qué impactante debió haber sido la voz del Señor! Sin duda una mezcla divina de una autoridad irresistible y un amor verdaderamente imposible de describir.
Ellos no solamente debían tomar la decisión de dejar los bienes materiales, sus medios de sustento, sus trabajos y hasta sus familias por seguir a Jesús, sino que también debían considerar los peligros a los que se expondrían por su causa. Recientemente habían conocido la suerte que corrió Juan el Bautista, quien había sido encarcelado (Marcos 1:14), para posteriormente morir decapitado en mano de sus captores. Así es que bien sabían ellos que estaban arriesgando sus vidas al responder el divino llamado. Y aun así, ellos decidieron seguir al Señor. Ciertamente Jesús no les brindó un jardín de rosas, pero les ofreció algo mucho más profundo y trascendental: su paz inefable y la seguridad de su protección, su ayuda, su consuelo y su provisión en los momentos difíciles que encontrarían en sus vidas. Así dijo Jesús a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33).
Más adelante la Biblia nos cuenta que un joven rico se acercó a Jesús, interesado en saber qué debía hacer para heredar la vida eterna, pero después de conversar con el Señor salió triste y decepcionado. (Marcos 10:17-22). Al ver esto, los discípulos se asombraron y se preguntaban: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Entonces Jesús les dijo: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.” Entonces Pedro le dijo: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.” Al escuchar esto, el Señor declaró una preciosa promesa para aquellos discípulos, la cual ha permanecido vigente a través de los siglos hasta nuestros tiempos, para todos aquellos, que habiendo escuchado su llamado han tomado la decisión de dejarlo todo para seguirlo: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” (Marcos 10:29-30).
¿Puedes escuchar la voz de Jesús invitándote a dejarlo todo y seguirlo? Lee de nuevo esta promesa del Señor y reflexiona en ella. Ahora, ¿sientes en tu corazón el deseo de seguir al Maestro y servirle por el resto de tu vida? ¿Lo dejarías todo por seguir a Jesús?
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